Declaración de artista

El arte crea conocimiento y Crear es un camino hacia la comprensión de lo indecible.

Construyo el mundo en el que vive el sujeto a través de la luz, la atmósfera y la extrañeza de las imágenes. Busco que el espectador recuerde emociones o vivencias que den pie a la conversación sobre temas que usualmente son difíciles de abordar: la enfermedad, el dolor, la muerte y nuestro entendimiento y acción frente a estas situaciones.

Me pregunto sobre la producción y difusión del conocimiento, sobre el que se considera legítimo y sobre el que no se pondera; sobre el diálogo y la reparación de lazos con otros tras la vivencia de experiencias traumáticas.. A nivel conceptual hay tres autoras que me guían: Veena Das y su conocimiento envenenado, Sandra Harding y la teoría del punto de vista situado, y Hannah Arendt con su propuesta de pluralidad política.

El conocimiento envenenado trata de que podemos llegar a comprender la experiencia de dolor de otra persona si nos dejamos tocar un poco por ese sufrimiento y presentirlo en el cuerpo a nivel individual y social. Podríamos tomar acciones para acoger a los sufrientes y prevenir las circunstancias de la herida y, tal vez, derribar las estructuras que hicieron el dolor posible en primer lugar. El arte puede ayudar a cerrar la brecha cognitiva que existe con aquellos que no comprendemos por medio de un vínculo emocional.

El punto de vista situado plantea que el conocimiento puede ser producido desde actores y lugares diferentes. Si se ponderan conocimientos heterogéneos podríamos ver la realidad de una forma más compleja y rica. Además, al proclamar que desde nuestro sitio (las mujeres, los niños, los locos, los tercermundistas) tenemos la capacidad de crear arte y ciencia reclamamos nuestro lugar en el mundo. Reclamamos nuestro derecho a existir.

La pluralidad política describe la posibilidad de que los diferentes miembros de una sociedad se encuentren en la esfera pública y se expresen y sean tomados en cuenta a la hora de tomar decisiones sobre su comunidad. Para ser capaces de esto, el diálogo es esencial. Si lo pensamos como una habilidad que puede ser adquirida, los espacios de arte, la mediación y los talleres pueden ser laboratorios para hablar de temas incomodos, temidos y acallados. Si estos lugares se replican en las acciones de cada persona tal vez podamos llegar a vivir una sociedad más democrática en la que todas las vidas tengan el mismo valor.

Cuando las palabras se agotan llega el dibujo y habla con su voz tenue pero tenaz.

Al final, lo que persigo es la comunicación genuina. Quiero ser escuchada y también escuchar, conectar con otros y no sentirme sola en el mundo. Sé que no soy la única.

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